JAPÓN 2013

De vuelta de mi segundo paso por Japón tengo la sensación de plenitud que no tuve en la primera ocasión. Esta vez, nos hemos movido por Tokyo, Kyoto, Osaka, Kobe, Hiroshima, Mijajima y Kanazawa, siguiendo el hanami y sus celebraciones.

Han sido muchas las experiencias que hemos vivido. Nuestro encuentro con el monte Fuji desde el tren, el sorprendente  acuario de Osaka, la carne de Kobe, el Hospital abandonado convertido en pasaje del terror del Fuji Q, el paseo junto al Gundam de Odaiba, Akihabara y Shinjuku por la noche, las partidas al Taiko, las horas de cola en el Tokyo Skytree, nuestra repentina adicción al Ramune y, por encima de todo, esa felicidad al poder empezar a comunicarme con mi mediocre nivel de japonés, son sin duda sensaciones que quiero volver a experimentar.

 

Lupin the Third: Mine Fujiko to Iu Onna

Es curioso como un personaje puede llegar a formar parte de tu vida incluso sin haber tenido casi contacto con él. En mi caso, y debido a mis patillas y mi corte de pelo, mucha gente me dice que me parezco a Lupin cuando me quito las gafas. Pero el post de hoy no va dedicado a Lupin por eso.

El pasado mes de Abril se estrenó en Japón la serie “Lupin the Third: Mine Fujiko to Iu Onna”, un nuevo anime con el famoso ladrón de guante blanco como protagonista. Varios de sus capítulos han llegado “mágicamente” a mis manos y debo decir que la sensación tras ver el primero es sobradamente buena, y no porque el acabado visual sea excelente. De hecho, es muy tosco e irregular, imitando los trazos rudos de un lápiz o carboncillo, pero precisamente por eso da una sensación orgánica y chocante que impide que apartes la mirada de la pantalla. Otro punto a favor es la duración de los capítulos, tan solo unos 20 minutos, pero llenos de acción, pistolas y curvas femeninas sinuosas.

(c)MURAKAMI

Confieso que cuando Saliendodemi me descubrió a Takashi Murakami, mi primera reacción fue de rechazo, por los colores tan estridentes y planos. No comprendía porqué unas imágenes tan geométricas, vectoriales y planas podían considerarse arte y exponerse en el museo de arte contemporáneo de Los Angeles, pero después (y cuando digo después, me refiero al cabo de unos meses) volví a descubrirlo, esta vez con la mente más abierta y con algo más de interés, ya que leí que en realidad, esas imágenes geométricas son lienzos, y que no hay vectores, todo es a pincel y está hecho con tanto cuidado que por más que te acerques, es casi imposible distinguir la pincelada. Fue entonces cuando Murakami fue agregado a mi lista de artistas preferidos, aunque todavia no está dentro de una categoría concreta (ilustrador, pintor, escultor, animador, etc) ya que toca muchos campos, desde esculturas “hiper-barnizadas” de setas con ojos, hasta paneles triples de color rosa con un salpicón de leche, pasando por colaboraciones con LouisVuitton.

 Esta tarde mi pasión por Murakami ha llegado a su cúspide y me he comprado el catálogo de su colección en California “©Murakami”, del cual son las fotos. Como se ve, es enorme y las imágenes se ven perfectamente, e incluso hay trípticos desplegables para las obras apaisadas en gran formato. Una gran compra, pese al elevado precio.

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